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Existe una fuerza implícita en la saga de Star Wars desde que J.J. Abrams aceptara el encargo de volver a emocionar a los seguidores de la galaxia: la idea de "reiniciar" la historia más rentable del cine. En el episodio VII, "El despertar de la Fuerza", dirigido por el propio Abrams, se volvían a tocar las notas con las que George Lucas hizo vibrar al mundo en 1977. Tanto es así que muchos afirmaron que había vuelto a contar la misma historia de "Una nueva esperanza". Rian Johnson, director del Episodio VIII, que se estrena este viernes a nivel mundial, evoluciona la idea de Abrams: los nuevos héroes vienen a sustituir a los viejos. Y así, "Los últimos Jedi" van dando forma a los nombres que liderarán el Imperio y la Resistencia en el futuro.

Hay al menos tres escenas en "Los últimos Jedi" donde los protagonistas hablan de cómo las nuevas generaciones tienen que "acabar" con lo viejo y dar paso a la sangre nueva. Buena parte de culpa de este exacerbado interés ha sido la repentina desaparición de Carrie Fisher y un Mark Hamill que llegó a pensar antes de rodar esta película que "nadie querría ver a los protagonistas correteando con 60 y 70 años". De hecho, la princesa Leia y Luke son los encargados durante todo el filme de transmitir el mensaje de que alguien tiene que sustituirlos. Y pese a que casi siempre lo verbalizan de manera que pierde fuerza, hay al menos dos momentos en los que se respira la verdadera emoción de quien sabe que su final está cerca.

El énfasis en recordar a los espectadores durante las dos horas y media que dura "Star Wars: Los últimos Jedi" (aunque no baja el ritmo en ningún momento) que los nuevos héroes liderarán las batallas del futuro tiene un sentido formal: estamos a mitad de la trilogía y está todo por resolverse en el episodio IX, que se estrenará en 2018.

Es imposible que "Star Wars: Los últimos Jedi" decepcione a los fans. Ni a los que hicieron filas en los cines en 1977 ni a los que han visto la original en una pantalla plana. Rian Johnson ha combinado con maestría los elementos que han mantenido con vida a la franquicia. Lucha entre el bien y el mal, amor (fraternal o no) entre los protagonistas, un sentimiento heroico para enfrentarse a los poderosos, una gama de personajes secundarios con profundidad e historias propias, y mucho humor. Hay hasta guiños a la original. Todo para volver a «encerrar el rayo de luz en la botella», que es como describió Mark Hamill la magia que hicieron en 1977.

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